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miércoles, 4 de noviembre de 2015

París desde los tejados, como nunca lo has visto

En la capital del Sena hay un pasatiempo que todo el mundo debería probar y es trepar a sus alturas. Es la mejor manera de inmortalizar esta ciudad inmutable. Después de recorrer sus principales monumentos, entrar en sus museos, caminar por sus famosos boulevares o dar un paseo por la orilla del río, hay que salir en busca de estas panorámicas, que distan mucho de las perspectivas habituales. A vista de pájaro hemos retratado la ciudad y este ha sido el resultado. ¡Como para no enamorarse de ella!
El espectacular edificio del Ayuntamiento parisino, el más grande de Europa, impresiona iluminado al anochecer entre los tejados de la ciudad. Su fachada principal está decorada con estatuas de personas importantes de París.
Ille de la Cité, el barrio más antiguo de París, concentra varios lugares infaltables en cualquier visita por la ciudad: el Puente Nuevo, la catedral de Notre Dame, el puente del Archevêché…
En la emblemática plaza Charles de Gaulle se levanta el Arco de Triunfo. Doce son las avenidas que confluyen en ella dándole su característica forma, de ahí su nombre original: plaza de la Estrella.
La dorada cúpula de la capilla de San Luis sobresale en el conjunto arquitectónico del palacio de los Inválidos, ordenado edificar por Luis XIV. Construido entre 1671 y 1676, es uno de los más prestigiosos monumentos de París. Hoy sigue siendo un hospital-hospicio, su función de origen, para los grandes combatientes heridos o mutilados de guerra, pero ademásALBERGA varios museos y la iglesia del Dôme, con la tumba de Napoléon I.
Una fábrica de tejas que existía en el lugar donde la reina Catherine de Médicis hizo edificar el palais des Tuileries en el año 1564, hoy en día desaparecido, da nombre a este jardín afrancesado del mismo nombre que separa el museo del Louvre de la plaza de la Concorde. Es un lugar de paseo para parisinos y turistas, donde se pueden ver estatuas de Maillol, Rodin o Giacometti, dos estanques, el museo de l’Orangerie –para admirar las obras de Monet-, tiovivos y otras atracciones.
La posición central de Ille de la Cité, entre la plaza de Châtelet al norte y el barrio de Saint-Germain-des-Prés al sur, hace de ella un paso obligado en cualquier paseo a orillas del río.
La posición central de Ille de la Cité, entre la plaza de Châtelet al norte y el barrio de Saint-Germain-des-Prés al sur, hace de ella un paso obligado en cualquier paseo a orillas del río.
A orillas del Sena, el palacio de Justicia parece desde las alturas aún más monumental. Abarca toda la anchura de la île de la Cité y ofrece una vista espléndida, con sus torres góticas dominando los muelles. El lugar encarna el gran legado de Napoléon, el sistema judicial francés.
Para la Exposición Universal de 1878, Luis XVIII mandó construir un palacio de inspiración morisca al que llamaron Trocadero. El palacio fue demolido en parte y reconstruido para la Exposición Universal de París, dando como resultado el actual palacio de Chaillot, sede de varios museos.
Ese gigante de piedra que es el Gran Palais culmina en una espléndida cubierta metálica acristalada de gran audacia arquitectónica. Nació con motivo de la Exposición Universal de 1900 y hoy está dedicado a grandes exposiciones temporales y acontecimientos de lo más variado. Su jardín, el Square Jean Perrin, situado junto a la fachada norte, forma parte de los jardines de los Campos Elíseos.
La explanada a la que se abre la catedral de Notre-Dame es el kilómetro cero de las carreteras francesas. Vista de lejos, resulta espectacular con sus torres, su aguja y su rosetón de la fachada despuntando entre los tejados de la ciudad; de cerca se admiran sus vitrales, aunque si se quiere seguir con perspectivas nada como encaramarse a sus torres y gozar de otras vistas igual de increíbles.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Lugares de Copehhague donde la Princesa Mary se deja ver


Copenhague es una ciudad moderna, animada, cosmopolita y elegante. A su imagen y semejanza parece haber sido elegida la princesa Mary de Dinamarca, a la que se le podrían poner los mismos adjetivos, porque ella es todo un icono de estilo y buen gusto. Hace casi una década que esta australiana contrajo matrimonio con el heredero al trono en la Catedral de Santa María y desde entonces ha sabido ganarse el corazón de los daneses, que la ven pasear por el barrio antiguo de su capital, conocido como la City, entrar en sus tiendas favoritas o comer en algún restaurante de la ciudad. Siguiendo sus pasos, te damos pistas de sus direcciones imprescindibles en Copenhague.



El punto de partida tiene que ser ineludiblemente Rådhuspladsen, la plaza del Ayuntamiento, centro neurálgico de la ciudad, donde arranca la transitadísima calle Strøget, una peatonal arteria que en sus dos kilómetros de largo concentra las boutiques más exclusivas, los grandes almacenes Magasin du Nord y las sucursales de las grandes cadenas de moda europeas, algunas instaladas en bellas mansionaes cargadas de siglos. Es en este entorno donde se reúnen las tiendas de los grandes diseñadores daneses, los predilectos de Mary DonalsonThe Julie Fagerholt / Heartmade shop (Pilestræde, 45), Uffe Frank (el creador de su traje de boda, cuyos diseños se pueden encontrar en Bach Copenhagen, en Strandstræde 9),David Andersen (Hyskenstræde, 12), Kenth Fredin, Niels Kristiansen, Georg Jensen(Amagertorv, 4), Malene Birger (Galleri K. Antonigade, 10), Jane Kønig (Gothersgade 54), yMarianne Dulong (Antonigade, 10), la exclusiva y extramadamente cara joyería donde la princesa suele comprar algunas de las piezas que luce, como los pendientes de su boda en 2004. También refinada, la zapatería Holly Golightly, cuyos modelos compran tanto los Royal como la jet set danesa.



Las pequeñas y algo más tranquilas calles que parten de Strøget andan sobradas de locales en los que picar algo rápido, como el coquetísimo Royal Café - inventor del smushi, unos bocados entre el tradicional smørrebrød y el sushi-, antes de llegar a Kongens Nytorv, donde están el Teatro Real y Nyhavn, el Puerto Nuevo (o viejo, más bien), un pequeño canal con inconfundibles edificios de fachadas de colores, donde hacer las mejores fotos de la ciudad.



Desde Nyhavn apenas hay diez minutos de caminata hasta Amalienborg, el palacio donde vive la familia real. Ejemplo de la mejor arquitectura danesa, está situado en una plaza con una estructura simétrica y custodiada por los típicos guardianes daneses del gorro de piel alto. Si se tiene suerte, se puede coincidir con la ceremonia del cambio de la guardia que, aunque no tan espectacular como en otros países, siempre resulta curiosa, o tal vez con la entrada o salida de príncipes y princesas. Frente él queda el imponente edificio de la Royal Danish Opera, muy frecuentado por la familia real.



Dejando atrás la impresionante Iglesia de Mármol (Marmor Kirke), la iglesia con cúpula más grande de Escandinavia, la ruta por las joyas de la corona danesa lleva después a los salones reales del Palacio de Christianborg (Parlamento, hoy en día), que se pueden visitar, y laCatedral de Copenhague (la Iglesia de Nuestra Señora), anfitriona de muchos eventos reales, entre ellos la boda del príncipe heredero con la Princesa Mary.



También hay que visitar el impresionante castillo de Rosenborg, en el parque más popular de la ciudad y en el que residieron los monarcas hasta 1710, y el Jardín del Rey (Kongens Have), un maravilloso ejemplo de arquitectura renacentista en pleno centro rodeado de jardines y que alberga una exposición de joyas de la corona. Y, para una excursión de un día desde Copenhague, la Catedral de Roskilde, lugar de enterramiento de la familia real danesa, y elCastillo de Kronborg en Elsinor (Helsingør), hogar de ficción de Hamlet, ambos Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.



A la hora de comer, hay que acercarse al barrio libre de Christiania, una comunidad hippie medio autogobernada surgida en los sesenta y que, todavía hoy, es un mundo aparte, donde sus habitantes no pagan impuestos y la policía hace la vista gorda en casi todo lo que respecta a su relajada forma de vida. Es aquí donde se encuentra el Noma (Strandgade 93), uno de los mejores restaurantes del mundo, cuyo prestigioso chef, René Redzepi, ha contribuido en gran manera al prestigio de la cocina nórdica. Junto a él, otros afamados locales son Geranium (Per Henrik Lings Allé 4), Grønbech & Churchill (Esplanaden 48, Amaliegade 49), Relæ(Jægersborggade 41), AOC Aarø & Co (Dronningens Tværgade 2), Kong Hans Kælder(Vingaardsstræde 6) o Era Ora (Ovengaden neden Vandet 33 B). Restaurantes donde llevarse el más apetitoso recuerdo de la capital de Dinamarca, que por algo es la Capital Gastronómica de Escandinavia.