miércoles, 30 de abril de 2014
Alcalá de Henares, la inspiración de Cervantes
Y vino a ser que en un lugar de Alcalá nació “el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre, el regocijo de las musas”. Desde aquel 29 de septiembre de 1547, la gran ciudad complutense quedaría para siempre unida al nombre más importante de las letras castellanas, Miguel de Cervantes Saavedra. Este lugar es hoy el Museo Casa Natal de Cervantes, primero de los hitos de un itinerario que se extiende desde poco más allá de la plaza de Cervantes, cómo no, dedicada a su ilustre hijo, y la de los Santos Niños, donde se levanta la catedral, un cogollo que la Unesco ha tenido acierto de declararPatrimonio de la Humanidad.
Nada resulta más fácil que encontrar esta casa, primero, porque abre sus puertas en lacalle Mayor, la más viva y transitada de la ciudad, además de la soportalada más larga de España. Es en ella donde los alcalaínos tienen a bien el hábito del paseo, comprar en sus comercios o sentarse en una de esas terracitas degustando unas tapas, que en Alcalá tienen merecida fama de ser de aúpa. Pero lo es, sobre todo, porque delante de ella, Don Quijote y Sancho Panza, sentados en un banco de piedra, parecen invitar a entrar a todo el que pasa, después, eso sí, de quedar retratados junto a ellos.
Tras cruzar un pequeño jardín, la vivienda, con dos plantas y articulada en torno a un patio central con pozo, recrea la vida de una familia acomodada del siglo XVI, porque la de Cervantes lo era, aunque luego se viniera a menos. En el piso inferior, las estancias comunes: la sala de recibir, la de espera -donde el padre del escritor, un cirujano sangrador de nombre Rodrigo atendía a sus pacientes-, el comedor, la cocina o el estrado de las damas; en la superior, los dormitorios, otra dedicada al Retablo de Maese Pedro, que recrea un episodio del Quijote, y, la más grande, a la exposición de obras de Cervantes en lenguas de todo el mundo, entre las que se puede ver desde una edición de su gran obra en latín macarrónico a otra ilustrada por Dalí.
Nada más salir hay que fijarse en la casa que hace esquina con la calle de la Imagen, porque una placa en bronce recuerda que ésta es la llamada de la Calzonera, que fue propiedad de Juan de Cervantes, tío del escritor, donde éste se alojaba en sus frecuentes visitas a Alcalá tras haber vendido la suya, y que, a juzgar por su tamaño, gozaba de mejor situación económica que la de la familia de su sobrino. Junto a ella, la de otro alcalaíno de postín, Manuel Azaña, y adosado a ésta, el convento de las Carmelitas Descalzas de la Imagen; fundado por Santa Teresa de Jesús, en él Luisa de Belén –hermana del escritor- llegó a ejercer como abadesa en tres ocasiones y fue también aquí donde murió. Hoy solo una treintena de monjas se refugian tras sus muros.
Pegado al otro lateral del museo queda el Hospital de Antezana, en el que Rodrigo de Cervantes ejercía la medicina. Nació como hospital para pobres con solo 11 camas en 1483 y hoy la institución, aún en funcionamiento, sigue sustentándose gracias a la caridad. El Hospitalillo tiene un patio típico y una pequeña iglesia en la que una imagen recuerda a San Ignacio del Loyola, que en 1526 trabajó en esta casa como cocinero a cambio de acomodo.
Tras dejar a la izquierda el Corral de la Sinagoga, donde estuvo la más pequeña de las dos que tuvo el barrio judío, se llega a la plaza de Cervantes, punto de encuentro de todas las celebraciones importantes en la ciudad. Desde su pedestal, en el mismo centro, el autor del Quijote parece controlarlo todo. De un vistazo, los soportales en dos de sus lados, a un lado el Corral de Comedias –el más antiguo de Europa, del siglo XVII-; a otro, el Círculo de Contribuyentes, del XIX; y detrás, el quiosco y lo que queda de laantigua parroquia de Santa María, en la que Cervantes recibió un 9 de octubre las aguas bautismales y cuya partida se conserva en el consistorio complutense, que, cómo no, también se ve aquí al lado.
Y lo que queda de este templo es la solitaria Torre, a la que bien merece subir a lo más alto para admirar la panorámica del conjunto, y las capillas de los laterales, convertidas en el centro de interpretación ‘Los Universos de Cervantes’. En la del Oidor se guarda, tras su bellísimo arco de yesería mudéjar, una reproducción de la pila en la que el Bachiller Serrano hizo cristiano al escritor, con pedazos de la original que fue destruida.
Pero el nombre de Cervantes resuena también cada año, muy cerquita de aquí, en elParaninfo de la Universidad de Alcalá, cuando se entrega el premio que lleva su nombre al mejor autor en lengua española; o en la calle Libreros, donde estuvo la imprenta en la que vio la luz la primera novela del autor del Quijote, La Galatea, o, en lacalle Colegios, el que fue de Teólogos de la Madre de Dios, donde se aprobó la fe de erratas de la primera parte del Quijote. Su huella parece no tener fin.
GUÍA PRÁCTICA
Dónde dormir
Parador de Turismo [parador.es]. Arquitectura con mayúsculas y muy original en el antiguo Colegio-Convento de dominicos de Santo Tomás de Aquino, que forma parte del conjunto monumental declarado Patrimonio de la Humanidad. El espectacular spa ocupa la capilla del convento.
Rafaelhoteles Forum Alcalá [rafaelhoteles.com]. Modernas instalaciones a dos pasos del centro histórico. Habitaciones de línea actual con todas las comodidades.
Hospedería La Tercia [latercia.com]. Siete coquetas habitaciones en el antiguo colegio de los Seises o de los Infantes, de 1702, junto a la catedral.
Un paseo por las nubes o el perfecto parque de atracciones de Suiza
No son parques de atracciones convencionales, pero bien pudieran serlo, porque la experiencia de subirse en uno de esos artilugios que trepan por las montañas más altas de Suiza tiene mucho de emoción, además de unas vistas espectaculares. Ferrocarriles de montaña, teleféricos, telesillas... suben y bajan por este parque de atracciones perfecto que propone un singular viaje hacia las cumbres, por muy altas que estas sean.
De todos los remontes de montaña de Suiza, uno de los más insólitos es el que asciende a la montaña de Stanserhorn. Conocido como CabriO, es el primer teleférico descapotable y de dos pisos del mundo, con la parte superior abierta para disfrutar del viento y de las panorámicas sin cables sobre la cabeza. Al placer de disfrutar de una comida o una cena a la luz de las velas en el restaurante Rondorama giratorio de la cima, se suma la de caminar acompañados de los rangers por las crestas y contemplar desde lo alto el lago de Lucerna, el monte Pilatus, el Bürgenstock, el Rigi y hasta los Alpes berneses.
El funicular monovagón de Gelmer define a la perfección el concepto de parque de atracciones, ya que es el más empinado de Europa, con una pendiente del 106%. Construido en los años veinte del siglo XX como remonte de uso industrial para la construcción de la presa del lago de Gelmer, desde el 2001 está abierto a todo el público y circula al descubierto, lo que supone una experiencia única para todos los sentidos.
Si la subida al pico del Rigi invita en verano a un viaje inolvidable lleno de nostalgia en una histórica locomotora de vapor, no menos mágica es la ascensión al monte Pilatus desde Alpnachstad en el tren cremallera más inclinado del mundo.
De récord y por partida doble es el ferrocarril de montaña de Gornergrat. Inaugurado en 1898, fue el primer tren eléctrico de Europa y, además, es el tren cremallera al aire libre más alto de Europa, al que hay que subirse para contemplar desde la cima del Gorner vistas espectaculares al Monte Cervino.
Cuando se asciende en el teleférico que sube al Schilthorn, en la región de Interlaken, se tiene la sensación de volar al vacío desde el mismo inicio. Una vez arriba quedan ante los ojos otras cimas también espectaculares, como la Jungfrau, el Eiger y el Mönch. A la primera de ellas lleva un remonte de montaña que atraviesa las otras dos y consigue alcanzar la estación más alta de Europa, a 3.454 metros de altura.
Por si no fueran ya bastantes atracciones, también están el funicular que desde Locarno lleva a Orselina, en el Ticino, desde aquí el teleférico a Cardada y a continuación el telesilla a Cimetta; y la panorámica pasarela de Cardada.
También el tren cremallera que conduce desde Montreux sale en dirección a la cima de Rochers-de-Naye o los dos funiculares que finalizan en lo alto de Le Moléson, donde se encuentra el catalejo más grande del mundo. Un montón de aventuras para vivir y sentir a dos palmos del cielo.
El funicular monovagón de Gelmer define a la perfección el concepto de parque de atracciones, ya que es el más empinado de Europa, con una pendiente del 106%. Construido en los años veinte del siglo XX como remonte de uso industrial para la construcción de la presa del lago de Gelmer, desde el 2001 está abierto a todo el público y circula al descubierto, lo que supone una experiencia única para todos los sentidos.
Si la subida al pico del Rigi invita en verano a un viaje inolvidable lleno de nostalgia en una histórica locomotora de vapor, no menos mágica es la ascensión al monte Pilatus desde Alpnachstad en el tren cremallera más inclinado del mundo.
De récord y por partida doble es el ferrocarril de montaña de Gornergrat. Inaugurado en 1898, fue el primer tren eléctrico de Europa y, además, es el tren cremallera al aire libre más alto de Europa, al que hay que subirse para contemplar desde la cima del Gorner vistas espectaculares al Monte Cervino.
Cuando se asciende en el teleférico que sube al Schilthorn, en la región de Interlaken, se tiene la sensación de volar al vacío desde el mismo inicio. Una vez arriba quedan ante los ojos otras cimas también espectaculares, como la Jungfrau, el Eiger y el Mönch. A la primera de ellas lleva un remonte de montaña que atraviesa las otras dos y consigue alcanzar la estación más alta de Europa, a 3.454 metros de altura.
Por si no fueran ya bastantes atracciones, también están el funicular que desde Locarno lleva a Orselina, en el Ticino, desde aquí el teleférico a Cardada y a continuación el telesilla a Cimetta; y la panorámica pasarela de Cardada.
También el tren cremallera que conduce desde Montreux sale en dirección a la cima de Rochers-de-Naye o los dos funiculares que finalizan en lo alto de Le Moléson, donde se encuentra el catalejo más grande del mundo. Un montón de aventuras para vivir y sentir a dos palmos del cielo.
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El paraíso de Rafa Nadal en México está en la isla de Cozumel
Tiene mucho en común con Mallorca, por eso cuando hace unos años llegó hasta esta isla de México dice que le encantó. Tanto como para invertir en este lugar que, segúnNadal, es un “paraíso natural”, concretamente en dos hoteles, el Secrets Aura Cozumel (secretsresorts.com/aura-cozumel), un complejo de lujo solo apto para adultos con acceso directo a la playa que cuenta con 168 habitaciones con balcón privado y todo tipo de comodidades, y el Sunscape Sabor Cozumel (sunscaperesorts.com/sabor), ambos con un programa de entretenimiento ilimitado y situados a una veintena de kilómetros de la costa de la Península de Yucatán.
Pero, ¿qué es lo que realmente tiene Cozumel para haber enamorado al número 1 del tenis mundial? Para empezar, su encanto caribeño que atrae tanto a pasajeros de crucero que atracan por unas horas en la isla como a fanáticos del buceo en busca del paraíso mexicano bajo el agua, el Gran Arrecife Mesoamericano, la segunda barrera de arrecifes más grande del mundo después de la de Australia.
Los mayas establecieron en Cozumel centros ceremoniales y puertos comerciales. Siglos después, la isla no ha perdido esa importancia naviera y son muchas las líneas de cruceros que hacen parada en esta isla mexicana para descubrir en un día sus maravillas naturales, comprar artesanías mayas en sus coloridas tiendas y conocer también el único núcleo urbano del lugar: el pueblo de San Miguel.
Cozumel es la isla más grande y poblada del Caribe mexicano. Los hoteles y las playas concurridas se encuentran en la costa que mira hacia Playa del Carmen, mientras en algunas zonas del lado oriental, como Punta Morena, Punta Chiqueros, Playa Bonita y Playa Chen Río, hay menos afluencia de turistas y hacia el sur, el ambiente es más relajado, casi hippie. Sus largas playas de arena blanca, tranquilas aguas cristalinas de color turquesa y arrecifes coralinos hacen de esta isla mexicana es uno de losdestinos de buceo y esnórquel más famosos del mundo. La inmersión en sus aguas es una de las mejores experiencias por vivir en este rincón caribeño, una oportunidad que brindan las empresas especializadas que se pueden encontrar en el malecón de Cozumel en los cinco mejores arrecifes de la zona, los de Paraíso, la laguna de Chankanaab, Yucab, San Francisco y Santa Rosa, cada uno con su atractivo, uno para admirar esponjas, otro grandes mantas, tiburones gata y también el que permite admirar a las tortugas de hawksbill.
Separada de la porción continental de la Riviera Maya, para los que quieran más privacidad se puede hacer un pequeño paseo en lancha hasta la Isla de la Pasión, donde gozar del privilegio de quedarse largas horas en la hamaca y no acordarse del mundo civilizado, como también llegar hasta aquí para casarse en esta pequeña isla que, cuatro siglos atrás, en tiempos de los mayas, fue un altar de la diosa Ixchel. Más al norte se encuentra Punta Molas y sus hermosas playas, cuyo faro es un excelente punto para observar el lado salvaje de la isla.
Ninguna visita a Cozumel estaría completa sin incluir una escapada a la Reserva Ecológica Faro Celerain, la mayor de la isla, localizada en Punta Sur y a 35 kilómetros de San Miguel. Alejada de los escasos núcleos urbanos de la isla, se puede recorrer con guías especializados este paisaje exuberante que discurre entre manglares, lagunas, sistemas arrecifales y dunas costeras y subir hasta lo alto del faro que le da nombre para disfrutar de las impresionantes vistas del horizonte marino y la porción sur de la isla.
Pero, ¿qué es lo que realmente tiene Cozumel para haber enamorado al número 1 del tenis mundial? Para empezar, su encanto caribeño que atrae tanto a pasajeros de crucero que atracan por unas horas en la isla como a fanáticos del buceo en busca del paraíso mexicano bajo el agua, el Gran Arrecife Mesoamericano, la segunda barrera de arrecifes más grande del mundo después de la de Australia.
Los mayas establecieron en Cozumel centros ceremoniales y puertos comerciales. Siglos después, la isla no ha perdido esa importancia naviera y son muchas las líneas de cruceros que hacen parada en esta isla mexicana para descubrir en un día sus maravillas naturales, comprar artesanías mayas en sus coloridas tiendas y conocer también el único núcleo urbano del lugar: el pueblo de San Miguel.
Cozumel es la isla más grande y poblada del Caribe mexicano. Los hoteles y las playas concurridas se encuentran en la costa que mira hacia Playa del Carmen, mientras en algunas zonas del lado oriental, como Punta Morena, Punta Chiqueros, Playa Bonita y Playa Chen Río, hay menos afluencia de turistas y hacia el sur, el ambiente es más relajado, casi hippie. Sus largas playas de arena blanca, tranquilas aguas cristalinas de color turquesa y arrecifes coralinos hacen de esta isla mexicana es uno de losdestinos de buceo y esnórquel más famosos del mundo. La inmersión en sus aguas es una de las mejores experiencias por vivir en este rincón caribeño, una oportunidad que brindan las empresas especializadas que se pueden encontrar en el malecón de Cozumel en los cinco mejores arrecifes de la zona, los de Paraíso, la laguna de Chankanaab, Yucab, San Francisco y Santa Rosa, cada uno con su atractivo, uno para admirar esponjas, otro grandes mantas, tiburones gata y también el que permite admirar a las tortugas de hawksbill.
Separada de la porción continental de la Riviera Maya, para los que quieran más privacidad se puede hacer un pequeño paseo en lancha hasta la Isla de la Pasión, donde gozar del privilegio de quedarse largas horas en la hamaca y no acordarse del mundo civilizado, como también llegar hasta aquí para casarse en esta pequeña isla que, cuatro siglos atrás, en tiempos de los mayas, fue un altar de la diosa Ixchel. Más al norte se encuentra Punta Molas y sus hermosas playas, cuyo faro es un excelente punto para observar el lado salvaje de la isla.
Ninguna visita a Cozumel estaría completa sin incluir una escapada a la Reserva Ecológica Faro Celerain, la mayor de la isla, localizada en Punta Sur y a 35 kilómetros de San Miguel. Alejada de los escasos núcleos urbanos de la isla, se puede recorrer con guías especializados este paisaje exuberante que discurre entre manglares, lagunas, sistemas arrecifales y dunas costeras y subir hasta lo alto del faro que le da nombre para disfrutar de las impresionantes vistas del horizonte marino y la porción sur de la isla.
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Tailandia, un paraíso oriental de lo más fotogénico
El pasado y el presente, lo ancestral y la modernidad, conjugan a la perfección en Tailandia. La espiritualidad que transmiten sus pagodas y templos centenarios, como los de Chiang Mai, la Rosa del Norte; la famosa playa de Ko Phi Phi, en el archipiélago de Krabi, por donde paseaba Leonardo DiCaprio; los resorts de la isla de Koh Samui rodeados de palmeras, un trekking en elefante; el bullicio de Bangkok, con sus exclusivos restaurantes en las azoteas de sus rascacielos; la isla de James Bond, una romántica velada en la arena de la playa, sus festivales, sus terapias curativas… Abrimos una ventana para que conozcas, al menos en fotos, un pedacito de lo mejor de este país. Más información: Turismo de Tailandia (www.turismotailandes.com)
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Elsa Pataky y su refugio en Malibú
Malibú va más allá la estampa del porsche descapotable, el bikini con pareo y el daikiri en la mano que atrae a turistas y surferos a la caza de espectaculares olas en un ambiente relajado. Es el lugar donde viven los Pitt-Jolie, los Spielberg, Barbara Streisand... Donde se refugia la elite de los famosos que busca un día a día alegre y tranquilo, como si disfrutar de kilométricas playas privadas fuera algo corriente. Porque allí, lo es. Pero, además, es un barrio cool, eco friendly, donde el estrés de una megalópolis como Los Ángeles parece haber sido prohibido por ley.
En este lugar idílico, morada de las estrellas de cine desde que, en los felices años 20 una rica heredera comenzara a vender sus tierras a actores de Hollywood, vive Elsa Pataky con su marido, Chris Hemsworth, y sus tres hijos: India Paris y los recién nacidos Tristan y Sasha. Hace poco más de un año compraron en Point Dume una mansión victoriana al protagonista de Cocodrilo Dundee, John Logan, y desde entonces no es extraño encontrarlos por sus playas (donde al actor de Thor le gusta surfear) y sus calles. Y eso que uno puede perderse en la propia casa: 600 metros cuadrados, divididos en cinco dormitorios y seis baños.
No. A ellos les gusta la luz del sol y la brisa del Pacífico. La actriz española confiesa que su lugar preferido es la playa de arena fina Malibu State Beach, donde suele ir a jugar con su hija y, ahora, con los nuevos miembros de la familia. Pero también la hemos visto en Malibu Country Mart, un boutique mall o centro comercial exclusivo donde lo mismo compra uno de esos zumos hipervitaminados que tanto alaba como disfruta de una cena en familia en la Taverna Tony, un famoso restaurante griego.
Pero también suele cruzar la frontera del paraíso de Malibú porque es una enamorada de Los Ángeles. Ella misma recomienda en su blog subir al Observatorio Griffith en la montaña Hollywood para ver la ciudad perderse en el horizonte (si es por la noche, con las luces parpadeantes, uno sentirá el magnetismo de la ciudad de las estrellas).
También se declara una entusiasta de Santa Mónica, con sus bares, restaurantes y tiendas al lado del mar. Y su lugar favorito, confiesa, es Venice, el primer lugar donde vivió cuando llegó a Los Ángeles. Recuerda especialmente navegar en el kayak que se compró para recorrer los canales hasta su apartamento, el ambiente bohemio de los mercadillos de los domingos y, sobre todo, la pasión por el deporte que se vive en la meca de skaters y culturistas que hizo famoso al mismísimo Arnold Schwarzenegger. Allí se pasaba las tardes patinando hasta que caía el sol.
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